El futuro de los glaciares en el Himalaya

El futuro de los glaciares en el HimalayaFoto de artículo
Publicado: lunes, 21 de enero de 2019 Después de los casquetes polares, el Himalaya (la «morada de la nieve» en sánscrito) es el lugar donde existe el mayor número de glaciares: más de treinta mil kilómetros cuadrados de la cordillera están cubiertos por hielo glacial. Estos glaciares centran el debate público y científico en relación con los efectos del cambio climático.

Las incertidumbres existentes son una gran preocupación, puesto que algunas predicciones sobre su futuro implican graves consecuencias para los recursos hídricos. Una de las áreas más estudiadas es el valle de Langtang, una cuenca de unos 600 km situada en la frontera con China y con una cuarta parte de su superficie cubierta por glaciares. El punto más alto es Langtang Lirung, a 7234 metros, un pico temido y venerado por los alpinistas debido a la dificultad que representa alcanzar la cima.

 

La mayoría de las precipitaciones caen en verano, cuando el monzón golpea el subcontinente indio, puesto que la región de Langtang se sitúa en su frontera norte, delante de la meseta tibetana. Durante el invierno, en las zonas por encima de los 4000 metros, cada año se acumulan muchos metros de nieve, aunque la mayoría se derrite a un ritmo muy rápido.

Langtang Valley en el Himalaya

Estaciones meteorológicas en el Himalaya nepalí

Los estudios sobre las precipitaciones y el deshielo en los valles del Himalaya nepalí son posibles gracias a la colaboración entre el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de Montañas (ICIMOD), el Ministerio de Hidrología y Meteorología de Nepal, la Universidad de Katmandú y la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos. 

Nuestro trabajo aquí se ha venido desarrollando desde hace muchos años y, actualmente, está financiado por el Gobierno de Noruega, la Comisión Europea de Investigación y la Organización para la Investigación Científica de los Países Bajos. Somos un equipo internacional compuesto por colaboradores nepalís, holandeses, belgas, finlandeses, noruegos, alemanes y austriacos que estudian el clima local, los glaciares, el manto de nieve y su relación con los recursos hídricos. 

Desde el equipo del proyecto gestionamos varias estaciones meteorológicas automáticas en la cuenca del río Langtang, en la frontera con China, que nos permiten evaluar la calidad de los amplios conjuntos de datos que proporcionan los satélites. Dos veces al año, visitamos nuestras estaciones para efectuar su mantenimiento y realizar ensayos de campo con los que obtener datos para la elaboración de estudios pormenorizados sobre el deshielo y las precipitaciones del valle. 

Nuestra estación meteorológica automática más elevada se sitúa a 5200 metros sobre el nivel del mar, en el glaciar Yala. Las mediciones semestrales del balance másico que realizamos allí están entre las más detalladas del Himalaya, lo que convierte a este glaciar en uno de los puntos más importante para ayudar a comprender el futuro de los glaciares en la región de acuerdo con las mediciones sobre el terreno. Nuestra estación meteorológica automática mide la temperatura ambiente, la humedad relativa, la velocidad y dirección del viento, la profundidad de la nieve, además de los cuatro componentes de la radiación, con un radiómetro neto CNR4 de Kipp & Zonen. 

Estos datos permiten entender los factores meteorológicos locales del cambio de la masa glaciar. Todo el glaciar Yala está perdiendo masa debido a la intensa radiación solar y a unas condiciones climáticas secas y ventosas que facilitan el derretimiento de la nieve y el hielo, así como su sublimación (cambio de estado sólido a gaseoso sin pasar por el estado líquido). 

Mantenimiento in situ dos veces al año

El mantenimiento de una estación meteorológica automática puede ser complicado con esta altura; las temperaturas en invierno caen por debajo de los –20 °C y las velocidades del viento pueden ser muy elevadas. Nuestro equipo visita la estación dos veces al año, antes y después del monzón, para leer los datos y comprobar el funcionamiento de los equipos.

En los días claros, la radiación solar es intensa a esta altitud y el reflejo de la nieve blanca hace que te sientas como en una parrilla, incluso aunque la temperatura ambiente esté apenas por encima del punto de congelación. Cuando la ablación de la nieve y el hielo en verano es muy alta, los postes metálicos de la estación meteorológica a menudo tienen que volver a introducirse en el hielo entre tres y cuatro metros para evitar que el deshielo los derribe, con el riesgo potencial de que se dañen sensores como el CNR4 en el proceso. 

Si bien la obtención de datos de estas estaciones no es difícil desde el punto de vista técnico, las condiciones locales sí son todo un reto. Los niveles de oxígeno son un 50 % inferiores que en mi oficina de los Países Bajos y esto afecta a la capacidad de concentración. Y si a lo anterior se unen unas temperaturas gélidas por la mañana y un sol ardiente por la tarde, las condiciones de trabajo se vuelven ciertamente difíciles. 

Qué papel desempeña el CNR4

Kipp & Zonen CNR4 radiómetro neto

El CNR4, un componente esencial de nuestras mediciones, está en funcionamiento en tres de nuestras estaciones meteorológicas. Nos permite medir la radiación de onda corta entrante, principal causante del derretimiento del hielo y la nieve. Al mismo tiempo, también registra la radiación de onda corta saliente, de la que deducimos el albedo del manto de nieve o hielo, una variable que es fundamental para entender los procesos de deshielo. 

Mientras que la radiación de onda corta se mide en muchas estaciones y también se puede modelar de forma relativamente sencilla, el CNR4 proporciona información sobre una variable mucho más compleja: la radiación térmica de onda larga procedente de la atmósfera, las nubes y el terreno circundante. Seguimos analizando datos que, en el futuro, con suerte nos ayudarán a entender mejor los procesos que causan escorrentías en un clima cambiante. 

Mediciones de la irradiancia del CNR4 sobre la nieve y el hielo durante la estación del monzón

Trabajo futuro

Tras instalar sensores nuevos para infinidad de temporadas de campo, nuestra prioridad ahora es mantener estas instalaciones y analizar los datos. Esperemos que los proyectos futuros nos encaminen hacia otras áreas para ver si la información obtenida aquí a lo largo de los años se puede aplicar en otros lugares. Las colaboraciones con socios locales e internacionales son la clave para ello, un esfuerzo que requiere invertir mucho tiempo en reuniones, pero que hace que el trabajo en estas estaciones sea aún más apasionante. 

Para conocer mejor el ICIMOD, visite www.icimod.org. No dude en consultar también los proyectos sobre hidrología en zonas montañosas de la Universidad de Utrecht en www.mountainhydrology.org.

Por Jakob F. Steiner | doctorando | Facultad de Ciencias Geológicas | Universidad de Utrecht

 

Compartir página